Desde hace 200 años el medio ambiente es un tema que preocupa a gobernantes y habitantes de Buenos Aires. En la actualidad los Técnicos Superiores en Gestión Ambiental son los encargados de solucionar problemas históricos y evitar daños futuros.
La gestión ambiental en lo que a tratamiento y disposición de residuos se refiere, no es un tema nuevo en la historia de nuestro país. Algunos estudios señalan que ya en la Buenos Aires de Juan de Garay, la basura era un problema de gobernantes y vecinos.
Al construirse, en 1580, el primer fuerte de Buenos Aires (en la actual Plaza de Mayo) el foso que lo rodeaba, fue prontamente convertido en un depósito de basura por parte de colonos y soldados, originándose así el primer basural a cielo abierto de la incipiente aldea rioplatense.
La prosperidad y el desarrollo que comenzó a tener la ciudad trajeron aparejado cada vez más desperdicios y el problema de la basura reclamaba una solución. En los tres siglos que siguieron a su fundación, Buenos Aires vio distintas maniobras que desde el Cabildo ansiaban ordenar el tema de la gestión de residuos. Hubo quienes sugirieron que los propios vecinos se encargaran de mantener limpias las calles, pero muy pocos lo hicieron. En 1638 se nombra al portero del Cabildo como almotacén para que limpiara las calles (así nació el primer barrendero). A fines del 1700 se compran los primeros carros destinados a la recolección de residuos y se exhorta a los vecinos a que entreguen su basura envuelta en cueros o tripas durante la recolección semanal.
Estas medidas ordenaron la forma en la que el gobierno decidió recolectar los residuos domiciliarios y de las calles, pero el problema de la disposición, el qué hacer con todos esos residuos, aún no estaba resuelto.
Se supone que durante todo el siglo, los desperdicios fueron enterrados o arrojados al río en una suerte de relleno sanitario mal improvisado. Recién en la segunda mitad del 1800 surgen datos sobre la quema de basura, realizada originalmente en lo que hoy son los barrios porteños de Pompeya y Bajo Flores. El depósito de residuos allí originó la existencia de los primeros cirujas, llamados así a quienes hurgaban la basura para quedarse con restos aún servibles. Hacia fines de siglo, los mismos gobernantes que habían apostado a la quema de basurales, entendieron que la medida, si bien reducía a cenizas parte de los residuos, no era la más apropiada porque los desperdicios que no llegaban a quemarse por completo seguían con su proceso de putrefacción generando olores pestilentes y contaminación por el humo y los líquidos fermentados.
La historia delata que la necesidad de gestionar correctamente los residuos atendiendo al impacto ambiental viene de siglos atrás. En nuestros días, son los Técnicos Superiores en Gestión Ambiental quienes tienen en sus manos las herramientas necesarias para realizar un tratamiento eficiente de los residuos cuidando al hombre y al ambiente que lo rodea.
La importancia del tema y la necesidad de no contaminar hacen que la gestión ambiental deje de ser una preocupación estrictamente gubernamental –como se la consideraba en la época de la colonia- para convertirse en una ocupación de individuos y empresas cada vez más comprometidos con el medio ambiente, por lo que los técnicos especializados en gestión ambiental ocupan los primeros puestos entre son los profesionales más buscados para ocupar vacantes en puestos de trabajo.
La concientización del empresariado sobre los riesgos del trabajo hacen que los que estudian la carrera de Higiene y Seguridad sean de las profesiones más buscadas a la hora de cubrir puestos laborales.
Entre todas las ocupaciones y oficios conocidos, el del vendedor es uno de los más comunes pero, no por eso, el más fácil de realizar.
La venta consiste en crearle al otro la necesidad de tener un determinado producto. Si de una TV LCD se trata, la tarea no es difícil: todos conocemos las ventajas del aparato y el placer que nos brindará tenerlo. Pero si el producto a vender es una parcela en un cementerio privado o un seguro de vida, el tema se complica porque los vendedores de esos rubros saben bien que no solo se trata de productos intangibles sino que también, para vender una parcela en un cementerio, primero tienen que venderle al cliente la idea de la muerte.
En materia de Higiene y Seguridad en el Trabajo pasa más o menos lo mismo. Las empresas, ya sean grandes o PyMES, que invierten en prevención es porque ya entendieron que la posibilidad de tener un accidente de trabajo en sus plantas de producción o de que un empleado contraiga una enfermedad profesional es más factible que remota.
Saben que en caso de ocurrir estas contingencias no solo peligra la salud o la vida de las personas que componen la empresa, sino que también están en juego grandes sumas de dinero que se traducen en resarcimientos económicos, indemnizaciones, y, pérdidas y daños materiales; todo como consecuencia de accidentes que pudieron haber sido evitados.
Afortunadamente, en nuestro país -ya desde hace varias décadas- la comunidad empresarial está concientizada (requerimiento legal aparte) de la importancia de contar en su staff con Técnicos en Higiene y Seguridad, ya sea como parte del personal o como consultores externos.
Es por eso que la carrera terciaria de Técnico Superior en Higiene y Seguridad en el Trabajo, es una opción de estudio cada vez más requerida por quienes buscan capacitarse para tener una salida laboral segura, rentable y profesional.
Muchas mercancías, por mas lindas, buenas, o baratas que resulten no son adquiridas por el público. Saber estudiar los nichos de mercado y producir en base a ellos es garantía de éxito.
Son muchos los emprendedores que ansían tener su propia empresa, próspera y segura. La mayoría se pone a trabajar en un objetivo convencidos de lograrlo prontamente. Y comienzan por una idea. A la creencia de que ésta es buena, inmediatamente se le suma la tarea de trazar un plan de acción para concretar el proyecto . Una vez conseguido el capital necesario ponen manos a la obra y en poco tiempo logran producir, distribuir y publicitar el producto resultante de esa idea brillante que tuvieron y que –pensaron- los haría ricos. Pero algo raro pasa: el producto es lindo, tiene buena calidad y un precio accesible; está bien publicitado y los canales de venta son estratégicos. Sin embargo no se vende.
Para los emprendedores en cuestión, el panorama económico pronto pasa a ser diferente: la inversión no reditúa y mantener el proyecto solo representa gastos. En el mejor de los casos pueden pasar meses o hasta un año, pero por lo general el derrotero comienza más temprano que tarde y mientras asimilan la idea del fracaso muchos siguen preguntándose: «Pero si la idea era buena ¿qué fue lo que falló?»
La respuesta es tan simple como valiosa: falló el estudio de mercado, una práctica que muchas veces ni siquiera se realiza y sin embargo es la clave para saber si una idea –que puede ser muy buena- será además aceptada en el mercado. Dicho en otras palabras: si el producto será vendible.
Muchos fracasos radican en no estudiar o analizar las necesidades del público y relacionarlas con los nichos de mercado disponibles. Para hacerlo más grafico: Las tablas de surf pueden ser buenas, lindas y baratas, pero en el corazón de nuestra provincia de La Pampa ¿cuántos posibles clientes las encontrarán realmente útiles para su vida cotidiana? Mas allá del sentido común, análisis como éstos deben quedar en manos de profesionales expertos para asegurar buenos resultados.
La carrera de Gestión de la Producción y Servicios en Pymes otorga una visión abarcativa con criterio práctico pero a la vez analítico, lo que hace de sus egresados profesionales versátiles capaces de llevar adelante proyectos técnicos sin desatender cuestiones administrativas pudiendo no solo gestionar para otros sino también administrar sus propias compañías. Durante su formación, materias como economía, costos, legislación laboral, investigación de mercado o estadística, les permiten hacerse de las herramientas necesarias como para elaborar proyectos creativos pero también sustentables. Por características como ésta la Tecnicatura Superior en Gestión de la Producción y Servicios en Pymes es vista, por muchos de sus estudiantes, como la carrera del futuro ya que el balance entre técnica y administración de su contenido académico los proyecta a no dejar cuestiones libradas al azar cuando de producir y vender se trata.